jueves, 22 de abril de 2010

Fine Tempo

Ayer leí el artículo de Santi Santamaría del Magazine del domingo pasado, en el que hablaba sobre el precio del vino. Entre otras cosas, Santamaría explicaba que el vino que quieres volver a beber, independientemente de su precio, es aquel que te dejó un grato recuerdo. Y hablaba de aquel recuerdo, no sólo refiriéndose al vino, sino al momento de tomarlo y a la compañía con la cual se toma.

En ese momento me acordé de una visita que hicimos a una pequeña viña, propiedad de Luis Lucero (que también se dedica al negocio del aceite -Oleum Viride-). La viña, pequeña, se encuentra en Las Covatillas, cerca de Zahara de la Sierra (en Cádiz). Allí Luis se ha construido un refugio en la ladera del monte y ha aprovechado una de las cuevas naturales de la zona para montar su bodega, pequeña también, donde ha puesto un par de barricas y poca cosa más.

Después de la visita, Luis abrió un par de botellas de lo que al cabo de unos meses sería su vino: Fine Tempo. Por aquel entonces no sabíamos cuanto costaría el vino ni nos importaba. Ese momento fue inolvidable: por el vino, por supuesto, pero más por el entorno y por la compañía.


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